La reciente noticia sobre el hackeo de más de 120,000 cámaras domésticas en Corea del Sur —cuyas grabaciones fueron utilizadas para generar contenido ilegal— ha generado preocupación en todo el mundo. Más allá del impacto mediático, es un recordatorio claro de los desafíos que enfrenta la seguridad digital en un entorno cada vez más conectado.

Este caso invita a reflexionar de manera serena y responsable sobre cómo se gestionan los dispositivos que instalamos en nuestros hogares y negocios, y qué tipo de infraestructura puede ofrecer mayor protección.

¿Qué permitió que ocurriera este hackeo?

Las investigaciones señalaron vulnerabilidades comunes en dispositivos conectados directamente a internet:

  • Contraseñas débiles o predeterminadas
  • Equipos de bajo costo sin medidas mínimas de ciberseguridad
  • Dependencia total de servidores externos para operar
  • Accesos remotos expuestos sin controles adicionales

Las cámaras afectadas no eran necesariamente antiguas o defectuosas; simplemente dependían de una infraestructura abierta que amplía los puntos posibles de ataque.

Situaciones similares se han visto en distintos países, lo que indica que no es un problema local, sino una tendencia global relacionada con cómo se conectan y administran estos dispositivos.

Un aprendizaje necesario: la seguridad digital requiere decisiones informadas

Los dispositivos inteligentes, incluidas las cámaras IP, aportan comodidad y funciones valiosas. Sin embargo, cuando dependen exclusivamente de la nube para operar, surgen interrogantes que vale la pena considerar:

  • ¿Quién administra realmente los servidores donde viajan o se almacenan las grabaciones?
  • ¿Qué tan protegida está la comunicación entre el dispositivo y la nube?
  • ¿Qué ocurre si un atacante intercepta o descifra el acceso remoto?

No se trata de rechazar la nube, sino de reconocer que no siempre es la mejor opción para información altamente sensible, como el video en tiempo real del interior de hogares o negocios.

Infraestructura local: una alternativa que fortalece la seguridad

En Nexdom promovemos la idea de que los datos más sensibles deben operar lo más cerca posible de quienes los generan, es decir, en una infraestructura local controlada, diseñada para limitar la exposición del sistema al exterior.

¿Por qué esto aporta más seguridad?

  • Reduce la necesidad de enviar video a servidores remotos.
  • Minimiza la superficie de ataque al descartar intermediarios innecesarios.
  • Facilita auditorías y monitoreo local.
  • Permite un control granular de accesos y permisos.
  • Funcionamiento menos dependiente de terceros.

La nube puede seguir teniendo un rol —por ejemplo, respaldos cifrados—, pero deja de ser el eslabón principal del sistema. Eso, en sí mismo, disminuye considerablemente el riesgo.

Prácticas que todos los usuarios pueden implementar

Más allá de la tecnología que se utilice, existen medidas sencillas que elevan significativamente la seguridad:

  • Cambiar contraseñas predeterminadas por contraseñas robustas.
  • Mantener los dispositivos actualizados.
  • Limitar accesos remotos a lo estrictamente necesario.
  • Elegir equipos que ofrezcan almacenamiento o gestión local.
  • Revisar periódicamente quién tiene acceso y cómo.

Pequeñas acciones pueden prevenir incidentes graves.

Conclusión: la seguridad no depende solo del dispositivo, sino del enfoque que adoptamos

El caso de Corea del Sur nos recuerda que la tecnología debe administrarse con criterios de seguridad desde el inicio. Una infraestructura local bien implementada reduce riesgos, protege la privacidad y otorga a los usuarios mayor control sobre sus propios datos.

En Nexdom creemos que construir entornos más seguros empieza por informarse y tomar decisiones tecnológicas con intención y claridad. Nuestra misión es acompañar ese proceso ofreciendo soluciones que fortalezcan la seguridad y favorezcan la soberanía de la información.